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Felton fuera del SEN: 62% de Cuba en apagón crítico

Foto: CubaNet

ENERGIA

Felton fuera del SEN: 62% de Cuba en apagón crítico

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Redacción Cubaverso · estilo El Ingeniero· Ingeniero Eléctrico
4 min de lectura
Prensa independiente
45%

La salida de Felton y su impacto en el SEN

El reciente anuncio de que la termoeléctrica Felton estará fuera del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) durante al menos 96 horas ha generado una situación crítica en Cuba. Esta interrupción coincide con el horario pico del 11 de mayo, dejando al 62% de la isla en un apagón significativo. La salida de Felton, bajo el pretexto de un "mantenimiento ligero", pone de manifiesto las vulnerabilidades de la infraestructura energética en Cuba y la incapacidad del régimen cubano para gestionar eficazmente el suministro eléctrico.

Termoeléctricas y su papel en la crisis energética

Las termoeléctricas son centrales que generan electricidad a partir de la combustión de combustibles fósiles, como el petróleo. En Cuba, estas instalaciones son fundamentales para el suministro energético, pero muchas de ellas, como Felton, operan con tecnología obsoleta y requieren mantenimiento constante. La capacidad instalada de estas plantas es insuficiente para cubrir la demanda actual, especialmente cuando una de ellas sale de servicio.

El término "capacidad instalada" se refiere a la máxima producción de electricidad que una planta puede generar bajo condiciones óptimas. En Cuba, la capacidad instalada es limitada y, a menudo, no se alcanza debido a problemas técnicos y falta de recursos. La salida de Felton del SEN reduce aún más esta capacidad, exacerbando los apagones.

Mantenimiento diferido y falta de combustible

El mantenimiento diferido es un problema crónico en las termoeléctricas cubanas. Este término se refiere a la postergación de las reparaciones necesarias debido a la falta de recursos o planificación. En el caso de Felton, el "mantenimiento ligero" podría ser un eufemismo para describir reparaciones más complejas que se han pospuesto repetidamente.

Además, la falta de combustible es otra causa crítica de los apagones. Cuba depende en gran medida de las importaciones de petróleo, y las sanciones internacionales, junto con la mala gestión interna, han dificultado el acceso a este recurso. Sin suficiente combustible, las termoeléctricas no pueden operar a plena capacidad, lo que lleva a cortes de energía más frecuentes y prolongados.

Infraestructura obsoleta y su impacto

La infraestructura energética de Cuba es anticuada y carece de las inversiones necesarias para modernizarse. Muchas de las plantas termoeléctricas datan de la época soviética y no han recibido las actualizaciones tecnológicas necesarias para operar de manera eficiente. Esta obsolescencia no solo afecta la capacidad de generación, sino que también aumenta el riesgo de fallos y la necesidad de mantenimiento constante.

El impacto de esta infraestructura obsoleta es evidente en la frecuencia y duración de los apagones. Con el 62% de la isla enfrentando cortes de energía durante el horario pico, la vida diaria de los cubanos se ve gravemente afectada. Las interrupciones en el suministro eléctrico impactan en la economía, la educación y la salud, exacerbando las dificultades que ya enfrenta la población bajo el régimen cubano.

Soluciones realistas: renovables y mantenimiento

Para abordar la crisis energética, Cuba debe considerar soluciones a largo plazo que incluyan la inversión en fuentes de energía renovable y un programa de mantenimiento más riguroso para sus plantas existentes. Las energías renovables, como la solar y la eólica, ofrecen una alternativa sostenible que podría reducir la dependencia de los combustibles fósiles y mejorar la resiliencia del sistema eléctrico.

Sin embargo, la transición a las energías renovables requiere inversión y voluntad política, dos elementos que han sido escasos bajo el régimen castrista. Además, implementar un programa de mantenimiento preventivo que evite la acumulación de problemas técnicos y garantice que las plantas operen a su capacidad máxima.

La salida de Felton del SEN es un recordatorio de la fragilidad del sistema energético cubano y de la necesidad urgente de reformas. Sin cambios significativos, los apagones seguirán siendo una realidad cotidiana para los cubanos, con todas las implicaciones que esto conlleva para su calidad de vida.

El régimen cubano debe reconocer que la solución a la crisis energética no reside únicamente en reparaciones temporales, sino en una transformación estructural del sector eléctrico. Esto incluye no solo la modernización de la infraestructura existente, sino también la diversificación de las fuentes de energía y la adopción de tecnologías más limpias y eficientes.

En última instancia, el futuro energético de Cuba depende de la capacidad del régimen para adaptarse a las necesidades del siglo XXI y para priorizar el bienestar de su población sobre la propaganda política. Solo entonces se podrá garantizar un suministro eléctrico estable y sostenible para todos los cubanos.

Por El Ingeniero

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