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Embajador cubano en Vietnam acusa a EE.UU. de agresión "multidimensional

El embajador de Cuba en Vietnam, Rogelio Polanco, ha declarado recientemente que la isla enfrenta una agresión "multidimensional" por parte de Estados Unidos, la cual, según él, afecta colectivamente...

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Redacción Cubaverso· Equipo Editorial
4 min de lectura
Embajador cubano en Vietnam acusa a EE.UU. de agresión "multidimensional

Foto: 5 de Septiembre

Embajador cubano en Vietnam acusa a EE.UU. De agresión "multidimensional"

El embajador de Cuba en Vietnam, Rogelio Polanco, ha declarado recientemente que la isla enfrenta una agresión "multidimensional" por parte de Estados Unidos, la cual, según él, afecta colectivamente a todo el pueblo cubano. Esta afirmación fue realizada en Hanoi y ha sido difundida por medios de propaganda del régimen cubano como Prensa Latina. Sin embargo, la falta de fuentes independientes que corroboren estas declaraciones plantea interrogantes sobre la veracidad y el contexto de las acusaciones.

La narrativa del régimen cubano en el ámbito internacional

Las declaraciones del embajador Polanco no son un hecho aislado en la estrategia comunicacional del régimen cubano. Desde hace décadas, la dictadura castrista ha utilizado la retórica de la agresión externa, especialmente por parte de Estados Unidos, como un recurso para justificar sus políticas internas y desviar la atención de la crítica situación económica y social que atraviesa la isla. Esta narrativa busca consolidar un sentimiento de unidad nacional frente a un enemigo común, aunque las evidencias de tal agresión "multidimensional" no siempre sean claras o verificables.

El embargo económico de Estados Unidos, vigente desde hace más de 60 años, es frecuentemente señalado por el régimen como la causa principal de las penurias económicas de Cuba. Sin embargo, analistas y críticos del régimen argumentan que la ineficiencia económica, la corrupción y la falta de libertades son factores internos que han contribuido significativamente al deterioro de la calidad de vida en la isla. La insistencia en culpar a Estados Unidos de todos los males internos es vista por muchos como una estrategia de propaganda para mantener el control político y social.

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado marcadas por tensiones desde el triunfo de la dictadura castrista en 1959. La nacionalización de propiedades estadounidenses en Cuba y la alineación del régimen con la Unión Soviética durante la Guerra Fría intensificaron las hostilidades, culminando en la imposición del embargo económico en 1962. Desde entonces, la retórica antiestadounidense ha sido un pilar fundamental del discurso oficial cubano.

A lo largo de los años, ha habido intentos de acercamiento y normalización de relaciones, como el proceso iniciado durante la administración de Barack Obama, que incluyó la reapertura de embajadas y el alivio de algunas restricciones. Sin embargo, estos avances fueron revertidos en gran medida durante la presidencia de Donald Trump, quien endureció nuevamente las sanciones. Bajo la administración de Joe Biden, las expectativas de un nuevo deshielo no se han materializado, y las relaciones siguen siendo tensas.

La propaganda como herramienta de control

El uso de la propaganda es una herramienta clave para el régimen cubano. Las declaraciones del embajador Polanco en Vietnam deben ser entendidas en este contexto. Al presentar a Estados Unidos como un agresor, el régimen busca no solo justificar sus políticas internas, sino también ganar simpatía y apoyo en el ámbito internacional, especialmente en países que han mantenido relaciones amistosas con Cuba, como Vietnam.

El régimen cubano controla estrictamente los medios de comunicación en la isla, lo que limita la posibilidad de un debate abierto y plural sobre las verdaderas causas de los problemas que enfrenta el país. La censura y la represión de voces disidentes son prácticas comunes que aseguran que la narrativa oficial no sea cuestionada internamente.

La situación en Cuba sigue siendo crítica, con una economía en crisis, escasez de alimentos y medicinas, y un creciente descontento social. Las protestas del 11 de julio de 2021, que fueron reprimidas violentamente por el régimen, demostraron que el pueblo cubano está cada vez más dispuesto a expresar su frustración y exigir cambios.

En este contexto, la comunidad internacional enfrenta el desafío de apoyar al pueblo cubano en su lucha por la libertad y los derechos humanos, sin caer en la trampa de la narrativa oficial que busca presentar cualquier crítica como parte de una agresión externa. Los países democráticos mantengan la presión sobre el régimen castrista para que respete los derechos humanos y permita una transición pacífica hacia un sistema más abierto y democrático.

En último término, las acusaciones del embajador cubano en Vietnam sobre una supuesta agresión "multidimensional" de Estados Unidos deben ser analizadas con cautela, teniendo en cuenta el contexto histórico y la estrategia propagandística del régimen cubano. La verdadera solución a los problemas de Cuba pasa por un cambio interno que permita al pueblo cubano decidir su propio destino sin la opresión de una dictadura que ha demostrado ser incapaz de satisfacer sus necesidades básicas.

— Redacción de Cubaverso

Fuentes y verificación (2)

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