Dólar y euro suben en Cuba: el peso se desploma, el pueblo paga la cuenta
El peso cubano se desploma: el dólar y el euro suben, el pueblo paga la cuenta
En la isla de la eterna revolución, donde el tiempo parece haberse detenido, el peso cubano sigue su camino hacia el abismo. Mientras tanto, el dólar y el euro, esos billetes que el régimen tanto desprecia en sus discursos, se cotizan cada vez más alto, dejando al pueblo cubano con menos poder adquisitivo y más incertidumbre. Según Infobae, el dólar abrió el 5 de mayo con una cotización que ya anticipaba el alza, y para el 7 de mayo, tanto el dólar como el euro habían cerrado en cifras aún más elevadas. El peso, por su parte, sigue perdiendo valor, y con él, la capacidad de los cubanos para adquirir productos básicos.
La brecha cambiaria: un abismo entre la realidad y la propaganda
El régimen cubano afirma que la economía está bajo control, pero las cifras cuentan otra historia. En el mercado informal, donde la mayoría de los cubanos se ven obligados a operar, el dólar y el euro se venden a precios mucho más altos que los oficiales. Esta brecha cambiaria no solo refleja la falta de confianza en la moneda nacional, sino también la desconexión entre las políticas del régimen y la realidad económica del país.
Mientras el régimen insiste en culpar al "bloqueo" por todos los males económicos, los cubanos saben que la verdadera causa de su sufrimiento es un sistema económico ineficaz y corrupto. La falta de inversión extranjera, la escasez de productos y la inflación galopante son el resultado de décadas de mala gestión y represión.
El salario medio en Cuba: una cifra que no alcanza
Según la Agencia Cubana de Noticias, el salario medio en Cuba en 2025 sigue siendo insuficiente para cubrir las necesidades básicas. Con un peso cada vez más devaluado, los cubanos se enfrentan a una lucha diaria para llegar a fin de mes. Los precios de los productos básicos, cuando están disponibles, están fuera del alcance de muchos, y la opción de recurrir al mercado negro se convierte en una necesidad más que en una elección.
El régimen castrista, en su afán por mantener el control, ha implementado medidas que solo agravan la situación. La represión de los emprendedores y la falta de incentivos para la inversión privada son solo algunos de los obstáculos que impiden el crecimiento económico. Mientras tanto, los cubanos se ven obligados a buscar alternativas para sobrevivir, ya sea a través de remesas del extranjero o del ingenio que caracteriza a un pueblo acostumbrado a la escasez.
¿Quién gana con la devaluación del peso?
En este juego de devaluaciones y alzas, hay quienes salen ganando. Los turistas que llegan a la isla con dólares o euros en el bolsillo encuentran un paraíso de precios bajos, mientras que los cubanos que dependen de las remesas pueden estirar un poco más su dinero. Sin embargo, para la mayoría de los cubanos, la devaluación del peso significa menos comida en la mesa y más horas de trabajo para obtener lo mismo.
El régimen, por su parte, sigue beneficiándose de las remesas y del turismo, dos fuentes de ingresos que no dependen de la eficiencia de su sistema económico. Mientras el pueblo paga la cuenta de la devaluación, el régimen continúa con su retórica vacía, prometiendo un futuro mejor que nunca llega.
¿Qué nos depara el futuro?
El futuro económico de Cuba parece tan incierto como siempre. Con un régimen que se niega a implementar reformas significativas y un pueblo cada vez más cansado de promesas incumplidas, el camino hacia la recuperación económica es largo y lleno de obstáculos. La comunidad internacional, por su parte, observa desde la distancia, mientras el pueblo cubano sigue luchando por sobrevivir en un sistema que no le ofrece esperanza.
El aumento del dólar y el euro en Cuba es solo un síntoma más de una economía enferma. Mientras el régimen continúe priorizando su control sobre el bienestar de su pueblo, el peso seguirá cayendo, y con él, las esperanzas de un futuro mejor para los cubanos. La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo más podrá el régimen mantener esta fachada antes de que el pueblo decida que ya es suficiente.
Por El Contador
