Cuba se sienta en el Comité General de la OMS mientras descuida su propia salud pública
Cuba en el Comité de la OMS: ¿Prioridades invertidas?
El 19 de mayo de 2026, Cuba fue electa como miembro del Comité General de la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, representando a la región de las Américas. Este comité, que incluye a 17 Estados, actúa como la instancia líder de la Asamblea Mundial, que se lleva a cabo en Ginebra, Suiza, hasta el 23 de mayo. La elección fue anunciada por varios medios oficiales cubanos, que destacan la importancia de este hecho en el contexto de la política internacional de salud.
Sin embargo, la designación de Cuba en este organismo internacional contrasta de manera alarmante con la situación de la salud pública en la isla. A pesar de ser reconocida por su sistema de salud, que ha sido elogiado en foros internacionales, la realidad en Cuba es que el acceso a servicios médicos de calidad se ha deteriorado significativamente en los últimos años. La escasez de medicamentos, la falta de insumos médicos y la infraestructura deteriorada son solo algunas de las problemáticas que enfrentan los ciudadanos cubanos.
La paradoja de la salud cubana
Cuba ha sido históricamente presentada como un modelo de salud pública, con logros en vacunación y atención primaria que han sido admirados en diversas partes del mundo. Sin embargo, este "modelo" se ha visto severamente comprometido por la crisis económica que atraviesa el país. La falta de recursos ha llevado a un colapso en el sistema de salud, donde los hospitales carecen de suministros básicos y los médicos enfrentan condiciones laborales precarias.
A pesar de esta realidad, el régimen cubano continúa invirtiendo en su imagen internacional, buscando legitimidad a través de su participación en organismos como la OMS. Esto plantea una pregunta fundamental: ¿por qué el régimen prioriza su presencia en foros internacionales en lugar de abordar las necesidades urgentes de su población?
Propaganda y legitimidad
La elección de Cuba en el Comité General de la OMS puede interpretarse como un intento del régimen de reforzar su imagen en el ámbito internacional. La dictadura cubana ha utilizado la salud como una herramienta de propaganda, presentándose como un líder en la cooperación médica y la solidaridad internacional. Sin embargo, esta narrativa se desmorona cuando se confronta con la realidad cotidiana de los cubanos.
La participación en la OMS no solo es un símbolo de estatus, sino también una estrategia para desviar la atención de los problemas internos. Al enfocarse en su papel en la salud global, el régimen busca legitimar su gobierno y minimizar las críticas sobre su gestión interna. Este enfoque ha sido una constante en la historia del castrismo, donde la propaganda ha jugado un papel crucial en la supervivencia del régimen.
La salud como un derecho humano
El acceso a la salud es un derecho humano fundamental, y la situación en Cuba plantea serias preocupaciones sobre cómo se está garantizando este derecho en la práctica. A pesar de los esfuerzos del régimen por presentar una imagen de éxito en el ámbito de la salud, la realidad es que muchos cubanos carecen de acceso a atención médica adecuada.
Las condiciones de vida en Cuba han empeorado, y la crisis económica ha llevado a un aumento en las enfermedades crónicas y a una disminución en la esperanza de vida. La falta de medicamentos y tratamientos adecuados ha llevado a que muchos cubanos busquen atención médica en el extranjero, lo que refleja un fracaso del sistema de salud que el régimen intenta vender como un modelo.
Mirando hacia el futuro
La elección de Cuba en el Comité General de la OMS es un recordatorio de las contradicciones que enfrenta el régimen cubano. Mientras se sienta en una mesa donde se discuten políticas de salud global, la población cubana sigue lidiando con un sistema que no satisface sus necesidades básicas. La pregunta que queda es si el régimen estará dispuesto a priorizar la salud de su pueblo por encima de su imagen internacional.
El futuro de la salud pública en Cuba dependerá de la capacidad del régimen para reconocer y abordar las críticas internas. Sin embargo, con un historial de represión y falta de transparencia, es poco probable que se produzcan cambios significativos en el corto plazo. La comunidad internacional, al reconocer la participación de Cuba en foros como la OMS, debe también exigir que se tomen medidas concretas para mejorar la salud de la población cubana.
Por Editor de Cubaverso
