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Cuba "elimina" VIH y sífilis materno-infantil, pero la salud pública enfrenta crisis profunda

Foto: La Demajagua

SALUD

Cuba "elimina" VIH y sífilis materno-infantil, pero la salud pública enfrenta crisis profunda

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Redacción Cubaverso· Equipo Editorial
5 min de lectura
Perspectiva oficial
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La propaganda del régimen cubano y la salud pública: un reconocimiento cuestionable

El 14 de octubre de 2023, la Organización Mundial de la Salud (OMS) otorgó un reconocimiento a Cuba por haber logrado la eliminación de la transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis. Este galardón fue entregado por Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, a Tania Margarita Cruz Hernández, viceministra primera de Salud Pública de Cuba. El dictador Miguel Díaz-Canel celebró el evento en redes sociales, destacando que la isla forma parte de un grupo selecto de naciones que han alcanzado este objetivo.

Sin embargo, detrás de este reconocimiento se oculta una realidad mucho más compleja y preocupante sobre la salud pública en Cuba. A pesar de los aplausos del régimen y de la propaganda oficial, el sistema de salud cubano enfrenta una crisis profunda que afecta a la población en múltiples niveles.

Un logro en medio de la crisis sanitaria

El régimen cubano ha utilizado el premio de la OMS como un símbolo de su supuesta excelencia en el ámbito de la salud. La eliminación de la transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis es, sin duda, un avance significativo en el campo de la salud pública. Sin embargo, este logro no debe desviar la atención de los problemas estructurales que enfrenta el sistema de salud en la isla.

Según informes de diversas organizaciones independientes, la atención médica en Cuba se ha visto gravemente afectada por la escasez de medicamentos, insumos y personal capacitado. La falta de recursos ha llevado a un deterioro en la calidad de la atención, lo que contrasta con la narrativa oficial que presenta a Cuba como un modelo en salud pública. La propaganda del régimen busca enaltecer estos logros mientras ignora la realidad cotidiana de los cubanos que luchan por acceder a servicios básicos de salud.

La manipulación de la narrativa oficial

El reconocimiento de la OMS ha sido rápidamente capitalizado por el régimen cubano como parte de su estrategia de legitimación. La dictadura ha utilizado este tipo de premios para reforzar su imagen tanto a nivel nacional como internacional, presentándose como un bastión de salud y bienestar en medio de un contexto global adverso. Este enfoque de propaganda es común en el castrismo, que ha utilizado la salud como un pilar de su narrativa desde sus inicios.

Sin embargo, la realidad es que el sistema de salud cubano está lejos de ser un modelo a seguir. La escasez de medicamentos esenciales, la falta de infraestructura adecuada y la migración de profesionales de la salud han llevado a una crisis que afecta a la población. La propaganda oficial sobre la eliminación del VIH y la sífilis materno-infantil no puede ocultar el sufrimiento de miles de cubanos que no reciben la atención médica que necesitan.

El costo de la propaganda en la salud pública

La celebración del régimen por el reconocimiento de la OMS plantea preguntas sobre el costo real de esta propaganda. Mientras el gobierno se enfoca en resaltar sus "logros", los problemas subyacentes en el sistema de salud continúan sin solución. La falta de medicamentos y la infraestructura deteriorada son solo algunos de los síntomas de un sistema que, a pesar de sus proclamaciones, no logra satisfacer las necesidades de su población.

La atención a enfermedades como el VIH y la sífilis es crucial, pero no puede ser vista como un logro aislado. La salud pública en Cuba enfrenta desafíos mucho más amplios, que incluyen la atención a enfermedades crónicas, la salud mental y el acceso a servicios básicos. La propaganda del régimen, al centrarse en un único aspecto, desvía la atención de la crisis general que afecta a la salud de los cubanos.

Mirando hacia el futuro: ¿qué viene para la salud en Cuba?

El reconocimiento de la OMS es un recordatorio de que, a pesar de los logros en ciertas áreas, la salud pública en Cuba enfrenta una crisis que no puede ser ignorada. La falta de recursos, la escasez de personal y la infraestructura deteriorada son problemas que requieren atención inmediata. La propaganda del régimen, aunque efectiva en el corto plazo, no resolverá los problemas estructurales que afectan a la población.

A medida que el régimen continúa utilizando este tipo de premios para reforzar su imagen, es fundamental que la comunidad internacional y los cubanos en la isla mantengan un enfoque crítico sobre la realidad de la salud pública. La eliminación de la transmisión materno-infantil del VIH y la sífilis es un paso positivo, pero no debe ser utilizado como un escudo para ocultar los problemas más profundos que enfrenta el sistema de salud cubano.

La salud pública en Cuba necesita una transformación real y sostenible, que vaya más allá de la propaganda y los reconocimientos. La atención a las necesidades de la población debe ser la prioridad, y es responsabilidad de todos exigir un sistema de salud que funcione para el bienestar de los cubanos.

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