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Cuba busca legitimidad en la ONU mientras ignora la crisis interna

Cuba ha reafirmado su compromiso con la eliminación del colonialismo en la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, según declaraciones de Ernesto Soberón Guzmán, representante permanente...

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Redacción Cubaverso· Equipo Editorial
5 min de lectura
Cuba busca legitimidad en la ONU mientras ignora la crisis interna

Foto: La Demajagua

La búsqueda de legitimidad del régimen cubano en la ONU

Cuba ha reafirmado su compromiso con la eliminación del colonialismo en la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, según declaraciones de Ernesto Soberón Guzmán, representante permanente del país ante las Naciones Unidas. Este pronunciamiento se produce en un contexto donde la dictadura cubana busca proyectar una imagen de compromiso internacional, mientras enfrenta una creciente crisis interna que afecta a su población.

Un discurso en la ONU y la realidad cubana

Durante su intervención, Soberón Guzmán enfatizó el derecho de los pueblos a la libre determinación y la necesidad de erradicar el colonialismo en todas sus formas. Este tipo de discursos son recurrentes en la diplomacia cubana, que utiliza foros internacionales para legitimar su posición y desviar la atención de los problemas internos. Sin embargo, la retórica del régimen contrasta drásticamente con la realidad que viven los cubanos, quienes enfrentan escasez de alimentos, crisis económica y represión política.

El régimen cubano ha utilizado históricamente la narrativa de la lucha contra el colonialismo para justificar su permanencia en el poder. Este discurso, que se remonta a los primeros años de el régimen, ha sido una herramienta para consolidar el control sobre la población y desviar la atención de los fracasos económicos y sociales. La insistencia en temas de descolonización y autodeterminación parece más un intento de mantener una fachada de legitimidad internacional que un compromiso genuino con los derechos humanos y la mejora de las condiciones de vida en la isla.

La crisis interna: un tema tabú

Mientras el régimen cubano se presenta ante la comunidad internacional como un defensor de la justicia y la autodeterminación, la situación en el país es alarmante. La crisis económica, exacerbada por la pandemia de COVID-19 y el embargo estadounidense, ha llevado a un aumento en la pobreza y la desesperación entre los cubanos. Las protestas de julio de 2021, donde miles de personas salieron a las calles para exigir cambios, son un claro indicador del descontento popular.

El régimen ha respondido a estas manifestaciones con represión y violencia, deteniendo a cientos de opositores y activistas. En este contexto, la retórica sobre la eliminación del colonialismo se convierte en una distracción que oculta la falta de soluciones a los problemas que realmente afectan a la población. La dictadura cubana parece más interesada en mantener su poder que en abordar las demandas legítimas de sus ciudadanos.

La legitimidad internacional como salvavidas

El compromiso de Cuba con la eliminación del colonialismo en la ONU puede interpretarse como un intento de buscar apoyo internacional en un momento de creciente aislamiento. La dictadura ha enfrentado críticas por su manejo de los derechos humanos y la represión de la disidencia, lo que ha llevado a una pérdida de legitimidad tanto a nivel interno como externo. El discurso en la ONU actúa como un salvavidas, buscando reafirmar su posición en el escenario internacional y atraer la atención de aliados potenciales.

Sin embargo, esta estrategia tiene sus límites. La comunidad internacional es cada vez más consciente de la realidad cubana y de las contradicciones en el discurso del régimen. La falta de avances significativos en materia de derechos humanos y la continua represión de la oposición son factores que dificultan la credibilidad de Cuba en foros internacionales.

Un patrón histórico de desvío y propaganda

La narrativa del régimen cubano sobre el colonialismo y la autodeterminación no es nueva. Desde sus inicios, la dictadura ha utilizado estos temas para consolidar su poder y justificar su permanencia en el gobierno. Este patrón se ha repetido a lo largo de las décadas, donde cada crisis interna ha sido acompañada de un discurso que apela a la solidaridad internacional y a la lucha contra el imperialismo.

Sin embargo, la efectividad de esta estrategia ha disminuido con el tiempo. La población cubana es cada vez más consciente de las realidades de su situación y de las promesas incumplidas del régimen. La propaganda estatal, que una vez fue efectiva para movilizar a las masas, ahora enfrenta un escepticismo creciente.

Mirando hacia el futuro

La búsqueda de legitimidad del régimen cubano en la ONU es un reflejo de su necesidad de proyectar una imagen positiva en el exterior, mientras ignora las crisis que enfrenta en su interior. Este mes, la intervención de Soberón Guzmán puede haber resonado en los pasillos de la ONU, pero en Cuba, la realidad es otra. La falta de atención a las demandas de la población y la continua represión son señales de que el régimen está más enfocado en su supervivencia que en el bienestar de su gente.

A medida que la comunidad internacional observa, el futuro de Cuba dependerá de la capacidad del régimen para abordar sus problemas internos y de la presión que la sociedad civil ejerza para exigir cambios. La legitimidad internacional puede ser un objetivo, pero la verdadera legitimidad proviene del respeto a los derechos humanos y de la mejora de las condiciones de vida de los cubanos. Sin estos elementos, la retórica del régimen seguirá siendo solo eso: palabras vacías en un escenario internacional, mientras la crisis interna continúa sin solución.

— Redacción de Cubaverso

Fuentes y verificación (4)

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