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Bruno Rodríguez busca apoyo internacional en la ONU tras acusaciones a EE.UU

Foto: La Demajagua

INTERNACIONAL

Bruno Rodríguez busca apoyo internacional en la ONU tras acusaciones a EE.UU

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Redacción Cubaverso· Equipo Editorial
4 min de lectura
Perspectiva oficial
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Bruno Rodríguez denuncia agresiones de EE.UU. en la ONU: un intento de legitimar el régimen

El 26 de mayo de 2026, el canciller cubano Bruno Rodríguez se dirigió al Consejo de Seguridad de la ONU para denunciar lo que calificó como una "escalada agresiva" del Gobierno de Estados Unidos hacia Cuba. En su intervención, Rodríguez hizo un llamado a la comunidad internacional para que se solidarizara con la isla, argumentando que "Cuba no es ni puede ser una amenaza" y que no es un enemigo de EE.UU. Esta declaración se inscribe en un patrón de retórica que el régimen cubano ha utilizado durante décadas para desviar la atención de sus propios problemas internos.

La narrativa del enemigo externo

La acusación de agresión por parte de EE.UU. no es nueva en el discurso oficial cubano.

Desde la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, el régimen ha sostenido que la política exterior estadounidense es una amenaza constante para la soberanía de Cuba. Esta narrativa ha servido como un mecanismo de control social, justificando la represión interna y la falta de libertades civiles bajo el pretexto de una defensa nacional ante un enemigo externo. La retórica de Rodríguez en la ONU parece ser un intento de revivir esta narrativa en un momento en que la presión interna y las críticas internacionales hacia el régimen han aumentado.

Cuba enfrenta actualmente una crisis económica profunda, exacerbada por la pandemia de COVID-19 y el embargo estadounidense. La escasez de alimentos, medicinas y otros bienes básicos ha llevado a un descontento generalizado entre la población. En este contexto, el régimen cubano busca desviar la atención de sus fracasos económicos al centrar el discurso en las agresiones externas. La denuncia de Rodríguez en la ONU puede interpretarse como un intento de consolidar el apoyo interno y externo, presentando al régimen como un bastión de resistencia frente a un enemigo poderoso.

La búsqueda de apoyo internacional

El llamado de Rodríguez a la solidaridad internacional refleja la necesidad del régimen cubano de encontrar aliados en un entorno geopolítico cada vez más complejo. La relación de Cuba con países como Rusia y China ha sido fundamental para su supervivencia económica, especialmente en tiempos de crisis.

Sin embargo, el apoyo de estos países no siempre es suficiente para contrarrestar la presión de EE.UU. y sus aliados en la región. La intervención en la ONU puede ser vista como un intento de fortalecer la posición de Cuba en el escenario internacional, buscando respaldo en foros donde la narrativa del régimen pueda resonar con otros países que también se sienten amenazados por la política estadounidense.

La propaganda del régimen

La intervención de Bruno Rodríguez en la ONU no solo busca legitimar la posición del régimen ante la comunidad internacional, sino que también actúa como un mecanismo de propaganda interna. Al presentar a EE.UU. como un agresor, el régimen refuerza su narrativa de victimización, lo que puede ayudar a consolidar el apoyo popular en un momento de crisis.

Sin embargo, esta estrategia tiene sus límites. La creciente insatisfacción de la población cubana, que ha salido a las calles en protestas masivas en los últimos años, pone en entredicho la efectividad de esta propaganda. Los cubanos están cada vez más conscientes de que los problemas que enfrentan son en gran parte el resultado de la mala gestión del régimen, y no solo de factores externos.

La intervención de Rodríguez en la ONU es un reflejo de la estrategia del régimen cubano para mantenerse en el poder en un contexto de creciente presión interna y externa. A medida que la crisis económica se agrava y la insatisfacción popular aumenta, es probable que el régimen continúe utilizando la retórica de la agresión externa como una forma de justificar su permanencia en el poder. Sin embargo, esta estrategia podría resultar insostenible a largo plazo, especialmente si la comunidad internacional comienza a cuestionar la legitimidad del régimen cubano y su capacidad para gobernar.

El futuro de Cuba depende de múltiples factores, incluyendo la evolución de las relaciones con EE.UU., la respuesta de la comunidad internacional a las denuncias de Rodríguez y, sobre todo, la capacidad del pueblo cubano para exigir cambios significativos en su país. La situación actual presenta un desafío tanto para el régimen como para la población, y el desenlace de esta crisis podría tener repercusiones significativas para la isla y su lugar en el mundo.

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